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La bahía de Cádiz, el invierno de quienes sueñan con los Juegos Olímpicos

21 de octubre de 2026.- Xpert Sailing Academy desarrolla desde las instalaciones de la Federación Andaluza de Vela un proyecto internacional que combina entrenamiento en grupos reducidos, tecnología y acompañamiento a largo plazo. Anton Garrote explica por qué ha elegido este escenario para preparar a regatistas de todo el mundo.

Cuando el invierno limita la navegación en buena parte de Europa, la bahía de Cádiz mantiene abiertas las posibilidades de entrenamiento. Esa continuidad, unida a la variedad de condiciones del campo de regatas, ha convertido las instalaciones de la Federación Andaluza de Vela en la base de Xpert Sailing Academy, una academia internacional que busca dar a los deportistas una estructura estable para avanzar hacia la alta competición.

“La bahía de Cádiz en invierno es de lo mejor de Europa”, afirma Anton Garrote, uno de sus fundadores y entrenador con experiencia en campañas olímpicas desde el año 2000. La elección tiene una explicación deportiva: “Aquí no se pierden días de entrenamiento y hay mucha diversidad en las condiciones, lo cual es muy valioso”.

La Academia, impulsada por Anton y Wil Van Bladel, mantiene un convenio con la FAV que facilita su actividad desde el Centro Especializado de Tecnificación Deportiva de Vela Bahía de Cádiz, en El Puerto de Santa María. El proyecto conecta la formación juvenil con la preparación de regatistas que ya compiten en el circuito internacional y persiguen una plaza olímpica.

Aunque trabaja también con ILCA 4 e ILCA 6, esta temporada la Academia concentra buena parte de sus esfuerzos en ILCA 7, la modalidad individual masculina del programa olímpico. Su grupo propio reúne actualmente a doce deportistas atendidos por tres entrenadores, una proporción que resume su manera de entender la preparación.

Anton fija un máximo de cuatro o cinco regatistas por técnico para asegurar una atención cercana. El objetivo es conocer a cada deportista, analizar su evolución y adaptar el trabajo a sus necesidades. “Nosotros vemos dónde quiere llegar el deportista y preparamos un proyecto hasta ahí”, explica.

Para el entrenador, esa continuidad es una de las razones fundamentales por las que nació la Academia. Después de trabajar con equipos de distintos países, entre ellos Noruega y Finlandia, sintió la necesidad de crear un modelo que permitiera planificar más allá de una concentración o una temporada. “Mi filosofía es más de dar un seguimiento a largo plazo”, señala. Su horizonte ideal son proyectos de ocho o diez años, aunque la pertenencia a la Academia no exige un compromiso de esa duración.

También quiere transmitir a las nuevas generaciones el conocimiento acumulado por los entrenadores. Garrote recuerda lo aprendido de técnicos como Manolo Pazos, José María Vander Ploeg o Toñi Navarro, y advierte del riesgo de que esa experiencia se pierda cuando termina una trayectoria profesional. La Academia pretende conservarla y convertirla en una herramienta útil para quienes empiezan su camino.

La dimensión internacional es otra pieza del modelo. El grupo actual reúne a deportistas de diez nacionalidades, mientras que la relación de países y territorios con los que trabaja la Academia abarca Estados Unidos, Dinamarca, Polonia, Suiza, Perú, Canadá, Bermudas, Bahamas, Suecia, Chile, Argentina, Chipre, Hungría, Croacia, Turquía, Bélgica, Finlandia, Santa Lucía, Lituania, Israel y Montenegro.

Esa diversidad responde también a una necesidad. Garrote observa que las federaciones con estructuras más potentes amplían su ventaja, mientras que los deportistas de países con menos recursos encuentran mayores dificultades para acceder a una preparación completa. Compartir entrenadores, logística y oportunidades de entrenamiento permite acercar ambos escenarios. “Tratamos de crear equipos internacionales donde todo el mundo se junte, tratando de reducir los costes y manteniendo la calidad”, resume.

La temporada habitual en Cádiz se extiende de octubre a Semana Santa, cuando el programa se desplaza a Palma para el Trofeo Princesa Sofía. Este invierno tendrá una interrupción importante: el Mundial de Fortaleza, del 15 al 23 de enero de 2027, donde estarán en juego plazas para los países de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. La Academia trabajará en la bahía hasta Navidad y retomará su actividad en febrero y marzo.

Para preparar esa cita, Anton prevé tres bloques de entrenamiento a los que se incorporarán otros grupos internacionales, con una mayor concentración de barcos en el periodo central. Según explica, está prevista la presencia de los equipos español, italiano, turco, portugués y belga, además de otros grupos de primera línea del circuito.

Cada equipo mantendrá su programa y sus entrenadores, pero podrán reunirse diariamente para disputar una o dos pruebas. Los últimos tres días de cada ciclo se dedicarán a regatas de entrenamiento organizadas por los propios técnicos. No serán competiciones oficiales, aunque permitirán elaborar clasificaciones y comprobar el trabajo realizado frente a una flota exigente.

En esas sesiones tendrá un papel destacado RaceSense, de Vakaros, un sistema que utiliza datos de posicionamiento para controlar las salidas y avisar a los barcos que cruzan la línea antes de tiempo. La tecnología facilita que los infractores regresen y vuelvan a salir, y proporciona información para analizar el rendimiento. Garrote considera que estas herramientas están cambiando la preparación de las regatas: “Tenemos todos los datos del regatista, con datos muy fiables; ese es el futuro”.

La elección de Cádiz se apoya tanto en el mar como en la infraestructura en tierra. El convenio permite utilizar aulas, despachos, gimnasio y espacios para almacenar las embarcaciones. Los deportistas se alojan en apartamentos y en las Suites de Puerto Sherry, generando actividad durante los meses de menor afluencia turística.

El entrenador valora especialmente la variedad de situaciones que ofrece la bahía. Reconoce las excelentes condiciones de otros destinos, como Lanzarote, pero considera que Cádiz proporciona una diversidad especialmente útil para preparar escenarios de competición diferentes. Sobre el trabajo con la Federación, su valoración es directa: “La relación es maravillosa”.

El acuerdo abre además oportunidades para la cantera andaluza, incluidos los integrantes del programa CEEDA, que pueden compartir entorno de preparación con deportistas internacionales y entrenadores experimentados.

El reto pendiente es económico. La preparación corre por cuenta de los regatistas y la Academia busca patrocinadores que ayuden a reducir ese esfuerzo. Transportar barcos, disponer de lanchas y mantener equipos técnicos pequeños tiene un coste elevado. Garrote aspira a reducir todavía más el número de deportistas por entrenador, pero reconoce que hacerlo exige financiación.

Desde la bahía de Cádiz, Xpert Sailing Academy trabaja así sobre una idea concreta, dar continuidad a la preparación, compartir conocimiento y construir equipos internacionales en los que cada regatista tenga un camino propio.

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